30 diciembre 2014

Osama, de Siddiq Barmak

Francisco Peña.

No lo puedo olvidar, más lo puedo perdonar. Nelson Mandela.

Esta frase abre la película Osama, del director afgano Siddiq Barmak, la primera filmada en Afganistán luego de la caída del régimen talibán. Marca el hecho de que se puede perdonar el genocidio fundamentalista islámico contra las mujeres en ese país, pero no olvidar los hechos acontecidos contra ellas por el simple hecho de ser mujeres.



De inmediato Osama sorprende por su buena factura cinematográfica y la contundencia de los argumentos contra el fundamentalismo islámico, que no se tienta el corazón para ejecutar sumariamente a las mujeres que no cumplen su interpretación de la sharía, código de leyes de conducta musulmanas basadas en el Corán.


Este punto es motivo de fuerte polémica en Medio Oriente y se ha reflejado en el cine de la región. Se han visto en México cintas que tocan dicho tema, con lineamientos que responden la atmósfera religiosa que predomina en los países productores de las cintas:

- Baran, del director Majid Majidi (Irán)

- Satín Rojo, de la directora Raja Amari (Tunez)

- 10, del director Abbas Kiarostami (Irán)

En su caso, Barmak adopta un tono documentalista filmando en espacios reales en locación lo que aumenta la veracidad de su historia. El director afgano no se anda con rodeos en y pone el dedo en la llaga de la religión islámica: el papel esclavizado de la mujer en una sociedad musulmana fundamentalista.

Este punto es el talón de Aquiles del Islam, tal como señalan varios intelectuales. Es el eje sobre el cual gira el film Osama, por lo que creo conveniente citar primero dos ejemplos para aclarar el contexto en el que se mueve la película:

En una conversación / entrevista con el sociólogo estadounidense Daniel Bell, Enrique Krauze capta esta respuesta del norteamericano en referencia a que el papel que asigna el Islam a la mujer es una de las debilidades intrínsecas de las sociedades musulmanas.

"EK: Pero hablaba usted de otro aspecto en la debilidad intrínseca del orbe islámico

Daniel Bell: La otra cuestión, claro es el papel de las mujeres. El surgimiento de la sociedad postindustrial significa la aparición de los servicios, no me refiero a los de comida basura que carecen de importancia, sino a servicios empresariales, profesionales, de saludo, educación, investigación, entretenimiento. Ese amplísimo sector proporciona fuentes de empleo a las mujeres. Ya hay mujeres que son rectoras de universidades, que están a la vanguardia de la investigación. Así, el papel de las mujeres tiene un fundamento estructural con el que no podrá lidiar el Islam, dada la naturaleza de sus propios fundamentos patriarcales. Por consiguiente, pienso que, si uno adopta una perspectiva tanto histórica como sociológica y estructural, se revelará, creo, cuánto se ha exagerado el peligro del Islam. Y una vez que se logren desmontar las redes del terrorismo, entonces quedará muy poco". (1)

A lo que podemos añadir algunos conceptos de un ensayo enfocado a Sayyid Quth, el filósofo del terror islámico, quien aportó las bases religiosas y filosóficas para la acción de grupos como Al Qaeda y el régimen talibán, con sus comentarios coránicos:

"Una de esas cuestiones estaba relacionada con el papel de las mujeres en la sociedad -y creo que algunos de los comentarios occidentales de Quth han malinterpretado estos pasajes de sus textos. Si se le juzga desde una perspectiva contemporánea, su actitud era mojigata hasta el extremo. Pero la mojigatería no era su motivación. Quth entendía claramente que, en una sociedad liberal, las mujeres eran libres de consultar sus corazones y de aspirar a una profesión en busca de riqueza material. Pero desde su punto de vista, esto sólo podía significar que las mujeres se habían desprendido de su responsabilidad de forjar el carácter humano a través de la crianza de los niños. La noción occidental de la libertad femenina sólo podía significar que Dios y el orden natural de la vida habían sido hechos a un lado a favor de las creencias en otras fuentes de autoridad, como el propio corazón.

Pero. ¿qué significaba reconocer la existencia de más de una fuente de autoridad? Significaba paganismo -un paso atrás hacia el primitivismo pagano del pasado. Significaba una vida sin referencia a Dios, una vida sin ninguna expectativa de satisfacción. Y, ¿por qué las sociedades liberales de Occidente perdieron de vista la armonía natural del papel de los sexos y el lugar de la mujer en la familia y en el hogar? Esto se debía a la 'espantosa esquizofrenia' de la vida moderna, a la visión occidental del mundo que llevaba a las personas a representarse el dominio de Dios en un lugar y los asuntos ordinarios de la vida diaria en algún otro lado". (2)



También hay que dejar claro como se autoveía el régimen talibán y como se ve Al Qaeda: como una vanguardia que impondrá la sharía en el mundo. Pero su interpretación de la sharía, como lo muestra Osama, convierte a las mujeres en simples objetos de placer, sumisión y castigo en caso de romper las reglas.

"La vanguardia de Quth iba a restaurar la sharía, el código musulmán, como el código legal para la sociedad entera. La sharía implicaba algunas reglas bastante severas. Quth citaba pasajes del Corán referentes a los castigos por matar o herir: 'vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, nariz por nariz, oreja por oreja'. La fornicación también era un crimen serio ya que, en sus palabras, 'implica un ataque al honor y un desprecio a la santidad y un incentivo para el libertinaje en la sociedad'. La sharía especificaba también aquí el castigo. 'La pena por esto debe ser severa; para hombres y mujeres casados, es la lapidación; para los hombres y mujeres no casados son los azotes, cien latigazos, que en algunos casos son fatales'. Las falsas acusaciones son igualmente serias. 'Un castigo de ochenta latigazos se fija para aquellos que acusen falsamente a mujeres castas'. Para aquellos que amenazan la seguridad general de la sociedad, el castigo consiste en la condena a muerte, en la crucifixión, en cortarles los pies y las manos, o ser desterrados del país".

Una vez que hemos visto las ideas islámicas fundamentalistas y algunas aplicaciones concretas de la sharía, se entiende mejor que es lo que narra Osama, y porque su protagonista sufre lo que sufre a manos de un régimen teocrático.

La película abre precisamente con una manifestación de mujeres, todas vestidas con la burka (vestido largo completo, con sólo una rejilla para ver). Su protesta se condensa en las consignas ¡Queremos trabajar! ¡Tenemos hambre! !Somos viudas! Los talibanes responden con disparos, macanazos, chorros de agua y prisión.


Osama (nombre masculino) en realidad es una niña que entra a la pubertad. Su madre es una doctora en un hospital empobrecido. Los talibanes cierran el hospital y expulsan a todas las mujeres -doctoras y enfermeras, afganas y extranjeras-. Las mujeres están confinadas al hogar y sólo pueden salir a la calle acompañadas por un hombre.

En los primeros minutos de Osama, se ve como las mujeres son apartadas de sus actividades públicas, pero también se ven las repercusiones. Si la madre no puede ejercer la medicina sus pacientes sufren su ausencia y pueden morir. Es decir, toda actividad social que dependía de las mujeres se corta de tajo, y la población que dependía de su trabajo sufre. Pero a los talibanes esto no les interesa; sólo el Islam rige y todos y todas tienen que obedecer sus reglas, so pena de morir.


En la casa sólo quedan tres mujeres: la abuela, la madre, la hija - nieta (Osama). La persecución religiosa es tan fuerte contra las mujeres que la madre es regañada ¡por enseñar los pies sentada en una bicicleta! Es una provocación -sexual, pecaminosa- a los hombres. Al no tener un hombre en casa que pueda conseguir comida, la familia decide que la niña adolescente se convierta en hombre. Le cortan el pelo y le ponen ropa de hombre.


La chica es un hombre y debe ganarse la vida. Este es uno de los paralelismos evidentes con la cinta Baran, del iraní Maji Majidi. Hay que recordar que Baran es una chica que se hace pasar por hombre y trabaja como albañil, pero vive en Turquía. Puede enseñar el rostro y salir a la calle: es una afgana que sale de Afganistán con su familia, para buscar mejores condiciones de vida.

Así, Baran y Osama son las dos caras de la misma moneda. Baran tuvo la suerte de salir, aunque pasa por algunas situaciones semejantes a las de Osama; pero esta última no pudo escapar, y sufrirá en carne propia las circunstancias.

En ese caso, el hecho de ver juntas Baran y Osama sería altamente recomendable. Es como si tuvieramos la historia de un mismo personaje, o de dos hermanas, que siguen derroteros diferentes. De hecho, ambas películas abordan la condición femenina y sus diferentes matices, en los países musulmanes teocráticos (Irán más moderado, Afganistán fundamentalista). La comparación del destino de ambas muchachas es muy iluminador: el cine también es una herramienta para que el espectador tome conciencia de la condición humana en otras sociedades diferentes a la suya.

Osama entra a trabajar como muchacho, pero entonces sufre el acoso talibán de otra manera. El comercio y las actividades laicas son interrumpidas para hacer oración; los talibanes concentran a los hombres para rezar. La chica que desconoce los rituales detallados de abluciones, lavados, hincamientos y demás parafernalia, tiene que aprender de inmediato si quiere vivir.

Si se descubre que Osama es una muchacha que se hace pasar por hombre sería condenada a muerte por los talibanes, sin ningún atenuante.

Pero la presión sobre Osama no cede. La chica - chico es reclutado por los talibanes para las milicias religiosas (sólo se enseña la religión musulmana y el manejo de armas). Un mullah talibán lleva a Osama a una escuela de este tipo y es separada definitivamente de su madre y abuela.



Pero el muchacho es muchacha y desconoce los rituales masculinos de sus compañeros. No sabe ponerse un turbante, no puede subirse a los árboles, no puede pelearse con otros muchachos. El riesgo para Osama de ser descubierta se incrementa. Pero al menos por un tiempo cuenta con la protección de un amigo callejero que conoce la verdad.

Hasta este momento, la tensión de la película gira sobre la amenaza que pende sobre la chica Osama, generada por un medio social no sólo masculino sino ferozmente religioso, donde la mujer está literalmente encerrada en su burka y rodeada sólo de cuatro paredes.

El contraste entre ritos religiosos masculinos, la ignorancia de Osama y el peligro constante de morir que rodea a la chica hace que el espectador se fije con detalle en todas y cada una de las barreras que el Islam fundamentalista pone a la mujer como ser humano.

El acoso, la fragilidad, la desigualdad física, el adoctrinamiento forzado y la muerte se manifiestan de mil maneras y TODO EL TIEMPO contra la chica Osama. Esto recuerda los paralelismos con Baran, quien a pesar de las restricciones musulmanas más moderadas (Irán) tampoco tiene márgenes de libertad más amplios, aunque no corre peligro de muerte sino de deportación a Afganistán (lo que si sería una sentencia de muerte). También hay paralelismos con la cinta Europa, Europa (Agnieszka Holland) ya que recuerda la presión total y continua sobre el chico judío que se hace pasar por un ejemplar ideal de la raza aria en las Waffen SS durante la Segunda Guerra Mundial.

El genocidio es el mismo, sea por razones ideologícas o fundamentalismos islámicos.

Pero es en el absurdo de los ritos religiosos fundamentalistas donde aparece el mayor peligro para Osama. Se le enseña a los muchachos los pasos detallados para lavarse los genitales luego de los "desfogues nocturnos". Son detallados en las direcciones donde debe correr el agua sobre el cuerpo y en el número de inmersiones del cuerpo en una pileta de agua.


Estos rituales de purificación mostrados por un mullah hacen que la gente sospeche de la chica Osama, a la que el mismo maestro mullah compara con un efebo, un chico de gran belleza y fragilidad, un apunte al androginismo. Pero Osama es mujer...

La suerte de Osama es una tragedia, pues el film quiere mostrar lo que ocurría a las mujeres bajo el talibanato. No hay concesiones, no hay ilusiones. El espectador no descansa pues el cerco sobre la chica se cierra; es testigo de cada uno de los pasos detallados que oprimen a la mujer en el nombre de Alá.
Una escena clave de la cinta es cuando Osama es descubierta. Es cierto que este es un Spoiler, pero la cinta pretende que el espectador VEA y tenga conciencia de lo que ocurre, y esta es una secuencia clave para entender.

Como prueba de masculinidad Osama tiene que subir un árbol seco... Logra subir pero no puede bajar. Todos los niños y jóvenes la rodean jodiendo es que es una niña. Al no poder bajar se hace un silencio aterrorizante. Los adultos detectan el problema y se acercan; descubren a Osama y ordenan su detención. Todos menos uno de los hombres la persiguen incesantemente hasta rodearla. Es como un animal cazado por una jauría y el símbolo es que no hay escape: en el régimen islámico talibán la libertad de la mujer está reducida a cero.



Pero no sólo se trata de cero libertad para la mujer sino, además, del castigo que permite la ley religiosa de la sharía cuando ella transgrede cualquiera de sus reglas. Osama es amarrada, colgada y torturada dentro de un pozo, desde donde llama lastimeramente a su madre ante la indiferencia de los mullahs y talibanes. Es su castigo justo, según ellos. Y, para colmo, mientras está colgada dentro del pozo, tiene su primera menstruación...

Es cuando los talibanes confirman que es mujer, con la señal orgánica que para ellos representa la inmundicia.

De inmediato la meten en una doble cárcel. Le enfundan la burka con rejilla como primera prisión, y la arrojan a la cárcel con otras mujeres detenidas en espera del juicio público. Por unos momentos, duros, simbólicos, atenazantes, Osama se convierte en la chica que debió ser... y juega a saltar la cuerda.


Luego viene el juicio público donde se aplica la sharía: un fotógrafo extranjero es condenado a muerte; una doctora francesa es condenada a muerte y metida en un hoyo en la tierra, donde mientras se agita, es asesinada a pedradas, lapidada, ejecutada por la multitud de hombres que cumplen con su religión.

En la realidad de Afganistán, las mujeres transgresoras eran ejecutadas en público en el estadio de futbol de Kabul, donde vestidas con la burka, se les obligaba a hincarse dando la espalda a su ejecutor, que les sorrajaba un disparo en la cabeza... Hay fotos documentales de estos hechos.

Pero Siddiq Barmak quiere subrayar que la ejecución no era el único destino para las mujeres transgresoras como Osama, cuyo delito era que, siendo mujer, se había hecho pasar por hombre para sobrevivir, y había conocido todos los rituales secretos y exclusivos de los hombres talibanes.

Osama se salva de la ejecución pero la condena es igualmente cruel. El mullah que les enseñaba a los jóvenes los rituales del lavado de los genitales le pide a otro mullah que le entregue a Osama como esposa... claro, sin que ella pueda decir una sola palabra. Nadie del público masculino que es testigo de la sentencia tiene piedad y es entregada para la satisfacción sexual del viejo.


A lo largo de Osama vemos la suerte que pudo correr Baran si su familia no hubiera salido de Afganistán. Pero Osama basta para que se entienda lo que era ser mujer en Afganistán durante esos años.

La puesta en escena de Barmak está en función del mensaje. Con una imagen cuidada, de buena realización y edición, la cinta se concentra en Osama (Marina Golbahari) como punto focal. La actriz deja entrever con el rostro los sentimientos de alguien cuya vida es apagada a la fuerza en nombre de una concepción inhumana de Alá.

Cada paso en su persecución - degradación está filmado y captado con un ojo que sabe resaltar la tragedia en los detalles acumulados. Cada punto de la vida de la chica es mostrado con cuidado y detalle, sin que la realización distraiga de lo esencial. Osama es arquetipo y símbolo de la condición de la mujer bajo esta concepción musulmana.


Con estas imágenes realistas, Barmak muestra cual es el peligro real: un choque de civilizaciones, de conceptos religiosos entre el Islam y el resto del mundo, cuyos fundamentalismos se apoderan del planeta y nos hacen a todos rehenes de la misma muerte en el nombre del mismo Dios.

(1) Krauze, Enrique. "Conversación con Daniel Bell, la gestación del siglo XXI". Revista Letras Libres. Octubre 2003, Año V, número 58. pp. 43.

(2) Berman, Paul. El Filósofo del Terror Islámico". Revista Letras Libres. Julio 2003, Año V, número 55. pp. 33.

(3) Ibid. pp. 35.

Producción : Barmak Film, LaBrocquy Fraser Productions, NHK y Swipe Films Dirección : Siddiq Barmak Guión : Siddiq Barmak Países : Afganistán-Japón-Irlanda Año : 2003 Fotografía : Ebrahim Ghafori Música : Mohammad Reza Darvishi Edición : Siddiq Barmak Actores : Marina Golbahari (Osama), Arif Herati (Espandi), Zubaida Sahar (madre), Mohamad Haref Harati, Mohamad Nader Khadjeh y Hamida Refah. Duración : 82 minutos Distribución : Cine, video y TV.

28 diciembre 2014

¡Me robaron mi Odisea Burbujas!

Este artículo fue escrito para Milenio Diario (El Ángel Exterminador) en 2003. Era una seria advertencia -especie de Carta Abierta a Silvia Roche, creadora del concepto Odisea Burbujas (1979-1983)- de que el programa que ella producía, luego de un compás de espera de 20 años, iba directo al fracaso. La advertencia fue desoída. Por desgracia se cumplió el pronóstico: poco tiempo después el programa desapareció del aire para no volver jamás.

No, no es lo mismo supervisar guiones y escribir libros infantiles que producir televisión.

Francisco Peña.  Diciembre 2014.

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Artículo original.

¡Me robaron mi Odisea! (21-Nov-2003)

!Me cae que no fueron ratotas de la Buenos Aires, admiradoras del poeta Homero (Simpson)! ¡Tampoco secuestradores de libros pidiendo mis obras completas de Octavio Peace and Love como rescate! ¡Me robaron mi Odisea en plena sala de mi casa frente a mi hijo y mi televisor! Así estuvo el rollo.

Puse a mi enano a ver el esperado regreso de Pistachón, Mimoso, Mafafa, Patas Verdes, Memelowsky y el mejor villano de la telera: el Ecoloco. ¿Y qué nos encontramos? Un programa sin encanto: unas Burbujas sin Odisea. Me cae que cuando mi chavito se paró para jugar Nintendo (¿¡Tanto rollo para esto!? ¿¡Este era tu programa favorito!?) me dieron ganas de chillar a moco tendido. ¿Esperé veinte años el regreso de los Burbujos para ésto?


Quería mostrarle a mi hijo que hay mejores héroes que admirar que el maquiavélico y mal hablado Roberto Palazuelos en BB Vip; quería enseñarle un verdadero trabajo de personajes en equipo y entre amigos, y me encuentro unas Burbujas desinfladas. Aluciné escribirle una carta abierta a Silvia Roche, como esas de los partidos políticos contra la Reforma Fiscal. Y aunque ni quien me pele, claro, hago el intento.

Señora Roche:

¿Qué onda? Cuando en 1983 tronó Odisea Burbujas quesque porque su producción era muy cara (O'Farrill dixit, remember?) desapareció el mejor programa infantil de ficción, de imaginación, de compañerismo. Tuvieron que pasar veinte años para que allá arriba vieran que usted tenía la razón. Tan es así que todo el programa está atascado de patrocinadores. Si señores ejecutivos de arriba, la Sra. Roche tiene razón: los Burbujos sí son buen negocio para Televisa.

!Pero agujetas, Sra. Roche, hay que aprender del pasado para no cometer los mismos errores! Burbujas puede y debe ser el programa institucional que toda la familia vea, que dure en pantalla 4, 6, 8 años. El secreto es: "póngale Odisea a sus Burbujas que es mejor", diría Arjona.


Entre 1979 y 1983 usted puso el programa en manos de un solo mago Merlín, que conjuró el éxito porque en él se unían productor, director de escena y director de cámaras: un solo estilo guiaba todo: los niños sí soñaban con las aventuras fantásticas de los Burbujos. Su Merlín fue Enrique Segoviano, a quien el mismísimo Harry Potter le haría aún hoy los mandados.

Hoy vemos un equipo de producción donde cada quien jala pa' su santo, sin coherencia que los una. La dirección de actores es desastrosa y, por lo tanto, la de cámaras sufre. Todos los personajes están en escena, entran y salen en bola, no hay grupos separados; no hay matices en los diálogos, que además se sobreponen. Los cuatro actores del viejo equipo (Pista-Arturo Laphan, Mafafa-Aurora Alvarado, Ecoloco-Humberto Espinoza y Mugrovich-Ricardo de Pascual), pilares de la vieja ensoñación, están desperdiciados.

Las cámaras tienen cortes atrasados y no se cierran casi a las caras porque la única toma posible es el "montón shot", con todos los Burbujos hechos un sólo muégano apelmazado en el mismo lugar. Los chistes visuales tipo Chaplin -cubetazos, pastelazos, caídas, mojadas- tienen pésimo ritmo en pantalla: el humorismo blanco es el más difícil de lograr.

La bronca con los guiones es evidente. La excelente idea de Internet y su duende está desaprovechada porque las cosas NO suceden dentro del mundo virtual sino en un setote inútil. Los personajes secundarios no cumplen una función clara porque falta la bisagra fantástica que una lo didáctico con el humor. Los niños no ven un país de las maravillas diferente en cada programa, sino el mismo rollo revolcado.

¡Ojo, mucho ojo! El error estructural es retomar la concepción, guiones y formato de aquel Burbujas diario, que se transformó en Agencia SOS, Club Burbujas, TV o no TV. ¡No haga lo mismo otra vez, Sra. Roche! Todos esos programas tronaron, ¿recuerda? Sólo sobrevivió con fuerza Burbujas dominical porque tenía el factor Odisea.

¡Ojo, mucho ojo! Produzca la vieja magia, que sí se puede. No hay que construir un nuevo set virtual para cada programa. Busque un artista como Moisés Suárez que haga fondos del Renacimiento, Egipto, Marte, la Luna . En el set virtual se pueden usar esos fondos para producir nuevos sueños. Arquímedes en el setote es aburrido; Mimoso en Grecia es fantasía. Mande a nuestros niños a viajar con los personajes, no los deje a todos anclados aquí sin ilusiones.


¿Quién puede invocar otra vez ese encanto efectivo de la Odisea? Los aprendices de brujo que acompañaban a Merlín Segoviano, claro. ¿Recuerda a algunos? Por ejemplo, Gandalf aún se llama Alfredo González Fernández y sabe contar el cuento en cámaras; al menos dos de los actores antiguos saben montar escena (Arturo Laphan y Ricardo de Pascual); urge un productor asociado que unifique en la práctica el estilo, que descargue trabajo burocrático y le permita a usted concentrarse en el trabajo creativo.


Porque el peligro es que si los niños no se prenden con el programa puede decaer el rating, y eso provoca ideas peligrosas arriba. ¡Ya pasó hace veinte años! El rating puede crecer o mantenerse alto con la receta fantástica de la Odisea; sólo así se puede luchar para que el programa crezca a una hora, como debe ser. Hoy el programa está vendido y lleno de comerciales, pero, ¿por cuánto tiempo?

Sra. Roche, siga el consejo de las tres cartas que daba Jesús Reyes Heroles a los secretarios de Estado. Cuando hay un problema, la primera sugiere ganar tiempo; la segunda carta aconseja hacer cambios urgentes entre los colaboradores inmediatos; en la tercera les decía: ¡ya tronaste, porque es tu renuncia! Si ve que las cosas decaen y no se arreglan a la primera, piense en la segunda carta, para jamás llegar a la tercera.

Luego de veinte años de espera, nuestros niños no se merecen otra desaparición abrupta de Burbujas, ni sus personajes, ni usted tampoco. Recuerde que la buena fantasía es la misma ayer, hoy y mañana. Sólo hay que recomponer los ingredientes.

Quiero celebrar a tambor batiente el regreso de sus personajes, Sra. Roche, pero mi botella de champaña aún no tiene burbujas... ni Odisea.

27 diciembre 2014

Films A - Z

2010: el año que hacemos contacto / 2010: the year we make contact, de Peter Hyams.

A propósito de Buñuel, de José Luis López Linares y Javier Rioyo.

Abajo de la piel / Under the skin, de Carine Adler.

Abril / Aprile, de Nanni Moretti.

Aguirre, la ira de Dios / Aguirre, der zorn gottes, de Werner Herzog.

Algún lugar de África, En / Nirgendwo in Afrika / Nowhere in Africa, de Caroline Link.

Amanecer de un siglo, El / Sunshine, de István Szabó.

Amor / Amour, de Michael Haneke. Por Patricia Farías.

Amor en los tiempos del odio, El / Musíme si pomáhat / Divided we fall, de Jan Hrebejk.

Animatrix, de Mahiro Maeda, Koji Koike,Takeshi Koike, Peter Chung, Yoshiaki Kawajiri, Andy Jones, Shinichiro Watanabe.

Annie Hall, de Woody Allen.

Antes que anochezca / Before night falls, de Julian Schnabel.

Apocalipsis Ahora Redux / Apocalypse Now Redux, de Francis F. Coppola.

Arca Rusa / Russian Ark, de Alexander Sokurov.

Arco, El / The Bow, de Kim Ki-duk (01). Por Angélica Ponce.

Arco, El / The Bow, de Kim Ki-duk (02). Por Patricia Farías.

Asesino / Tueur a gages, de Darezhan Omirbaev.

Bajo el Sol / Under Solen / Under the Sun, de Colin Nutley.

Baño, El / Ducha, La / The Shower, de Zhang Yang.

Baran, de Majid Majidi.

Beginners, así se siente el amor / Principiantes / Beginners, de Mike Mills.

Beshkempir: el hijo adoptivo, El / Beshkempir / The adopted son, de Aktan Abdykalykov.

Beso del escorpión, El / Curse of the jade scorpion, de Woody Allen.

Bestia, La., de Pedro Ultreras.

Bicho de siete cabezas, de Laís Bodanzky.

Blancanieves, de Pablo Berger. Por Angélica Ponce.

Boda, La / Wesele / The Wedding, de Wojciech Smarzowski.

Buen trabajo / Beau travail, de Claire Denis.

Bueno, el Malo y el Feo, de Sergio Leone.

Camino del samurai, El / Ghost Dog, de Jim Jarmusch.

Canción para el corazón / Cupcakes, de Ethan Fox.

Canciones del segundo piso / Songs from the second floor, de Roy Andersson.

Cáracter / Karakter, de Miem van Diem.

Carandiru, de Héctor Babenco.

Casablanca, de Michael Curtiz.

Casi nada / Quase nada, de Sergio Rezende.

Celebración, La / Festen, de Thomas Vinterberg.

Cena, La., de Ettore Scola.

Cinco sentidos / Five senses / Les Cinq Sense, de Jeremy Podeswa.

Cinema Paradiso: espejo mágico del cine y del amor. De Giuseppe Tornatore.

Ciudad, La / The City, de David Riker.

Ciudad de Dios / Cidade de Deus / City of God, de Fernando Meirelles y Katia Lund.

Ciudadano Kane, El / Citizen Kane, de Orson Welles.

Color del paraíso / Rang-e khoda / The Color of Paradise, de Majid Majidi.

Con sólo mirarla / Things you can tell just by looking at her, de Rodrigo García.

Contacto en Francia I: el viejo narco "con estilo"...

Corazón de luz / Qaamarngup uummataa / Heart of light, de Jacob Gronlykke.

Coronación, de Silvio Caiozzi.

Cortometrajes mexicanos 1998 - 1999. 19 Foro Internacional de la Cineteca.

Crónica de un desayuno, de Benjamín Cann.

Crónicas, de Sebastián Cordero.

Cuando las nubes mueven las estrellas / Bare skyer beveger stjernene, de Torun Lian.

Cuento de hadas para dormir cocodrilos, de Ignacio Ortiz.

Desayuno con diamantes / Breakfast at Tiffany's, de Blake Edwards.

Deseando amar / In the mood for love, de Wong Kar Wai (01). Por David Guzmán.

Dulce olor a muerte, Un., de Gabriel Retes.

Eclipse, de David Slade. Saga Crepúsculo.

Enemigo, querido enemigo / Concorrenza sleale / Competencia desleal, de Ettore Scola.

Entre la noche y el día / Between night and day, de Bernardo Arellano.

Escrito en el cuerpo de la noche, de Jaime Humberto Hermosillo.

Especies II / Specxies II, de Peter Medak.

Estación Central / Central do Brasil, de Walter Salles.

Evangelio de las maravillas, El., de Arturo Ripstein.

Exótica, de Atom Egoyan.

eXXXorcismos, de Jaime Humberto Hermosillo.

Fibra óptica, de Francisco Athié.

Filo de la inocencia / Felicia's Journey, de Atom Egoyan.

Final de agosto, principio de septiembre / Fin aout, debut septembre, de Olivier Assayas.

Francotirador, El / The Deer Hunter, de Michael Cimino.

Fraude, El., de Luis Mandoki.

Fuimos héroes / We were soldiers, de Randall Wallace.

Garage Olimpo, de Mario Belchis.

Gandhi, de Richard Attenborough.

Gavilán de la sierra, El., de Juan Antonio de la Riva.

Gigante, de Adrián Biniez. Por Patricia Farías.

Gran chico, Un / Chico grande, Un / About a boy, de Chris y Paul Weitz.

Gran Dictador, El / The Great Dictator, de Charles Chaplin.

Gran Ilusión, La / La Grande Illusion, de Jean Renoir.

Guerra de las Galaxias: el despertar de la fuerza (Episodio VII) / Star Wars: the force awakens, de J. J. Abrams.

Guerra de los Mundos, La / War of the Worlds, de Steven Spielberg.

Guerrilla de la Memoria, La., documental de Javier Corcuera.

Happy together, de Wong Kar - Wai.

Hechizo de Aquila, El / Lady Hawke, de Richard Donner.

Heredera, La / Washington Square, de Agnieszka Holland.

Herederos, Los / Die Siebtelbauern / The Inheritors, de Stefan Ruzowitzky.

Héroes sin patria / Héroes o traidores / One man's hero, de Lance Hool.

Hijo, El / Le fils, de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Hombre que no estuvo, El / The man who wasn't there, de Joel Coen.

Historias cruzadas (Mx) / Criadas y señoras (Esp) / The Help (USA), de Tate Taylor.

Humanidad, La / L'Humanité, de Bruno Dumont.

Infiel / Trolosa / Faithless, de Liv Ulmann.

Jardín de Luisa, El / Ogród Luizy, de Maciej Wojtiszko.

JLG / JLG: autorretrato de diciembre, de Jean-Luc Godard.

Joven del arete de perla, La / Girl with a pearl earring, de Peter Webber.

Juana de Arco / The Messenger, de Luc Besson.

Juana la Loca, de Vicente Aranda.

Judy Berlin, de Eric Mendelsohn.

Jules et Jim, de Francois Truffaut (01). Por David Guzmán.

Jules et Jim, de Francois Trufffaut (02). Por Francisco Peña.

Junkie's Christmas, The., de Nick Donkin.

Ladrón / Thief / Bop / Vor, de Pavel Chukrai.

Ladrón de bicicletas / Ladri di biciclette, de Vittorio de Sica.

Lejos de casa / Pan y rosas / Bread and roses, de Ken Loach.

Lengua de las mariposas, La., film de José Luis Cuerda.

Ley de la calle / Rumblefish, de Francis Coppola - a muchos años de su estreno.

Leyenda de las ballenas, La / Whale Rider, de Niki Caro.

Leyendas de Rita, Las / Die Stille nach dem Schuss / Legend of Rita, de Volker Schlöndorff.

Lista de espera / Waiting list, de Juan Carlos Tabío.

Llegada, La / Arrival, de Denis Villeneuve.

Lost Killers, de Dito Tsintsadze.

Lovely Rita, de Jessica Hausner.

Lugar en el corazón, Un / A la place du coeur, de Robert Guédiguian.

Lulú en el puente / Lulu on the bridge, de Paul Auster.

Luna Papá, de Bakhtiyar Khudojnazarov.

Lunes al Sol, Los., de Fernando León de Aranoa.

Mad Max: furia en el camino / Mad Max: fury road, de George Miller.

Madame Satá, de Karim Ainouz.

Malena, de Giuseppe Tornatore.

Marido de la peluquera, El / Le mari de la coiffeuse, de Patrice Leconte. Por David Guzmán.

Matrix (1), de Andy y Larry Wachowski.

Mensajero, El / The Go-Between, de Joseph Losey.

Mentiras / Gojimal / Lies, de Jan Sun Woo.

Mi enemigo preferido / Enemigos íntimos / Mein liebster Feind, de Werner Herzog.

Mi nombre es Joe / My name is Joe, de Ken Loach.

Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, de Julián Hernández.

Mis tardes con Margueritte / La tête en friche / My afternoons with Margueritte, de Jean Becker.

Monsieur Hire, de Patrice Leconte. Por David Guzmán.

Monstruos y hombres, De / Of freaks and men / Pro urodo i lyudej, de Alexander Balabanov.

Morirse en domingo, de David Gruener.

Mrs. Dalloway, de Marlene Gorris.

Muchachos no lloran, Los / Boys don't cry, de Kimberly Peirce.

Mujer que vino del mar, La. / Ondine, de Neil Jordan.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (20 años estreno - 2008), de Pedro Almódovar.

Mulholland Drive, de David Lynch.

Nada, de Juan Carlos Cremata.

Nadie conoce a nadie, de Mateo Gil.

Naranja Mecánica / A clockwork orange, de Stanley Kubrick.

Ni uno menos / Not one less, de Zhang Yimou.

Niágara, Niágara, de Bob Gosse.

Niña de tus ojos, La., de Fernando Trueba.

Niños de Kosovo / Deza Femijët Kosovo 2000 / Children of Kosovo 2000, de Ferenc Moldoványi.

Noches de Cabiria, Las / Notti de Cabiria, de Federico Fellini.

Noctámbulo, El., de Gabriel Díaz. Por Patricia Farías.

Ojos bien cerrados / Eyes wide shut, de Stanley Kubrick.

Onegin, de Marthe Fiennes.

Orfeo, de Carlos Diegues.

Osama, de Siddiq Barmak.

Palabra y utopía / Palavra e utopia, de Manoel de Oliveira.

Pánico / Panic, de Henry Bromell.

Pasión / Besieged, de Bernardo Bertolucci.

Pasión / Szenvedely, de Györgi Fehér.

Pauline y Paulette, de Liewen Debrauwer.

Perdición de los hombres, La., de Arturo Ripstein.

Persépolis, de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.

Perro del hortelano, El., de Pilar Miró.

Pianista, El. / The Pianist, de Roman Polanski.

Pianista, La / La pianiste, de Michael Haneke.

Piedras, de Ramón Salazar.

Planeta de las Mujeres Invasoras, El., de Alfredo B. Crevenna.

Polvorín, El / Bure Baruta / Cabaret Balkan, de Goran Paskaljevic.

Pottermanía - Por Angélica Ponce.

Precio del éxito, El / Celebrity, de Woody Allen.

Promesas / Promises, de Carlos Bolado, Justine Shapiro y B. Z. Goldberg.

¿Qué es la vida? / C'est quoi la vie?, de Francois Dupeyron.

Quiero ser famosa / Iedereen beroemd! / Everybody's Famous!, de Dominique Deruddére.

Ramo de fuego / Blossoms of fire, de Marleen Gosling y Ellen Osborne.

Recaudador, El / Komornik / The Collector, de Feliks Falk.

Recuerdos, de Marcela Arteaga.

Recursos humanos / Ressources humaines / Human resources, de Laurent Cantet.

Reencarnación / Birth, de Jonathan Glazer.

Réquiem por un sueño / Requiem for a dream, de Darren Aronofsky.

Retrato de una novia / Picture bride, de Kayo Hatta.

Rewind, de Nicolás Muñoz.

Río Suzhou, de Lou Ye.

Rito terminal, de Óscar Urrutia.

Rosetta, de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Sacrificio de una madre / Haut les coeurs, de Solveig Anspach.

Sagrado / Kadosh, de Amos Gitai.

Satín Rojo / Satin Rouge, de Raja Amari.

Secretos de familia / Mifune. Dogma 3, de Soren Krag - Jacobsen.

Sed de sangre / The Thirst, de Chang-woo Park.

Sentencia previa / Minority Report.

Siempre la misma canción / On connait la chanson, de Alain Resnais.

Silencio roto, de Montxo Armendáriz.

Sobibor, de Claude Lanzmann.

Solas, de Benito Zambrano.

Sonámbula, La., de Fernando Spiner.

Sonata para un hombre bueno / John Rabe, de Florian Gallenberger.

Su Alteza Serenísima, de Felipe Cazals.

Su Majestad, la Sra. Brown / Mrs. Brown, de John Madden.

Suciedad y la Furia, La / The filth and the fury, de Julien Temple.

Sunshine / Sunshine: alerta solar, de Danny Boyle.

Super 8 Stories, de Emir Kusturica.

Tango, de Carlos Saura.

Taxi Driver, de Martin Scorsese.

Tiempo de mentir / L'emploi du temps, de Laurent Cantet.

Tiempo de vivir / Le temps qui reste, de Francois Ozon.

Tierra de nadie / No man's land, de Danis Tanovic.

Tierra de sueños / In America, de Jim Sheridan.

Tiro al centro / Absolutnich Sto / Absolute hundred, de Srdan Golubovic.

Torero por un día, de Gilberto Martínez Solares.

Toy Story 01, de John Lasseter.

Toy Story 03, de Lee Unkrick.

Trampa, La / The Spanish Prisoner, de David Mamet.

Tres colores: Azul, de Krzysztof Kieslowski - con éxito y de culto a muchos años de su estreno.

Tres estaciones / Three seasons, de Tony Bui.

Últimos días, Los / The Last Days, de James Moll.

Van Van, empezó la fiesta, documental de Liliana Mazure y Aarón Vega.

Vendedora de rosas, La., de Víctor Gaviria.

Vera, de Francisco Athié.

Verdad incómoda, Una / An inconvenient truth, de David Guggenheim.

Viaje hacia el sol / Journey to the sun, de Yesim Ostaoglu.

Vida es bella, La. / La vita e bella / Life is beautiful, de Roberto Benigni.

Viento se llevó lo que, El, de Alejandro Agresti.

Vuelo 93 / United 93, de Paul Greengrass.

Whisky, de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Por Patricia Farías.

Zona de guerra / War Zone, de Tim Roth.


Música

1968: la imaginación al poder.

Abel Korzeniowski, por David Guzmán.

Alicja Bachleda - Curus. De Polonia al mundo - 5 VIDEOS.

Durazno y Convención, de Jaime Roos. Por Patricia Farías.

Ennio Morricone: la noche en que derrotó al tiempo.

Especial: Videos musicales del soundtrack del film "La mujer que vino del mar", de Neil Jordan. BRAILLE, de Lisa Hannigan; LILLE, de Lisa Hannigan; ALL ALRIGHT, de Sigur Ros.

Fleetwood Mac: rock en la noche

Guerra de los Mundos, La / War of the Worlds, de Jeff Wayne. Versión Original (1978) y Nueva Generación (1978).

Michael Nyman en México, por David Guzmán.

Rocío Dúrcal - En Memoria / Aún tengo 17 años.

t.A.t.U. - Tres videos musicales.

Tegan & Sara: el amor todo lo vence.

Y el invierno llegó... con Enya.

Ya no se que hacer conmigo, del Cuarteto de Nos. Por Patricia Farías.

Zbigniew Preisner, por David Guzmán.

Libros A - Z

Canopus en Argos: Archivos. Ciencia Ficción de Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007. Shikasta; Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco; Los experimentos sirianos; La hechura del representante del planeta 8; Los agentes sentimentales.

Cinefilia a contracorriente, Una., La nouvelle vague y el gusto por el cine americano, de Antoine de Baecque y Charles Tesson (compiladores).

Cines periféricos, Los., de Alberto Elena.

Código Da Vinci, El / The Da Vinci Code, de Dan Brown.

Collaboration: Hollywood's Pact with Hitler, The., por Ben Urwand - Libro de Historia y Cine.

De cómo Annie Proulx llegó a Brokeback Mountain.

Dulce hiel de la seducción, La., Varios Autores - Por Angélica Ponce.

García Márquez. Historia de un Deicidio, de Mario Vargas Llosa. El libro "olvidado" de Vargas Llosa.

Guerra de los Mundos, La / War of the Worlds, de H. G. Wells.

Harún y el Mar de las Historias, de Salman Rushdie.

Íntimos extraños, de Miguel Cane.

Joven de la perla, La., novela de Tracy Chevalier - Por Patricia Farías.

Mundos perdidos de 2001, Los., de Arthur C. Clarke.

Notas sobre Tres Corrientes de la Ciencia Ficción. 1. La Ciencia Ficción Dura / Hard Science Fiction.

Notas sobre Tres Corrientes de la Ciencia Ficción. 2. La Nueva Ola / New Wave.

Notas sobre Tres Corrientes de la Ciencia Ficción. 3. El Cyberpunk.

Odyssey File, The. Correos electrónicos intercambiados por Arthur C. Clarke y Peter Hyams durante la elaboración del guión de 2010: the year we make contact.

Orson Welles - Ciudadano Kane. Estudio crítico de Antonia del Rey Reguillo.

Pequeño Diccionario de Cinema para Mitómanos Amateurs, de Miguel Cane.

Posesión / Possession, de Antonia Susan Byatt.

Pottermanía - Por Angélica Ponce.

Stanislaw Lem, por Filiberto López.

Todas las fiestas de mañana, novela de Miguel Cane.

Versos satánicos, Los., de Salman Rushdie.

William Gibson: “El tiempo se mueve en una dirección, la memoria en otra”.

Woody Allen - Manhattan. Estudio crítico de Elena Santos.

Varios

1968: la imaginación al poder.

2010: De la novela al guión, por Steven Jongeward.

2001: odisea del espacio, fracasa gloriosamente y Otra mirada a Odisea del Espacio. dos críticas (en contra y a favor), de Joseph Gelmis.

Adiós a Jorge "el Gordo" Porcel.

Annie Hall, de Woody Allen. Felices 38 años (2015).

Apuntes sobre el cine canadiense (2004).

Arthur C. Clarke (1917 - 2008) - In Memoriam.

Audrey Hepburn (1929 - 1993).

Aún rifa la Ley de la Calle (Rumblefish, Coppola, 1983).

Catalina Larrañaga. Un toque de canela en el sabor del cine erótico.

Cinco justicieros espesos.

Cine: el poder el arte contra el racismo.

Cinema Paradiso: espejo mágico del cine y del amor. De Giuseppe Tornatore.

Claudia Cardinale. la seducción con clase.

Comida erótica aún sobrevive... con una pizca de cine.

Contacto en Francia I: el viejo narco "con estilo"...

Doce films que exponen y analizan el Holocausto - Compendio.

Dra. Rosario Barroso Moguel. Primera Mujer que ingresó a la Academia Nacional de Medicina de México.

Durazno y Convención, de Jaime Roos. Por Patricia Farías.

Edwige Fenech: la resurrección del oscuro objeto de deseo.

Español se escribe con Ñ, El.

Estrellas del porno: Marilyn Chambers, Nina Hartley, Felecia, Kiko Wu.

Estrellas del porno: Nina Hartley.

Falso fan de El Santo, El.

Francotirador falla su último disparo, El / sobre The Deer Hunter, de Michael Cimino.

Futbol y churros del cine mexicano.

Gillo Pontecorvo - In Memoriam.

¿Ginger o Rita?

Guasón VS Guasón.

Guerra Civil de los Estados Unidos en El Bueno, el Malo y el Feo.

Guerra de los Mundos / War of the Worlds, versión radiofónica de Orson Welles (1938).

Guillermo del Toro se vuelve hobbit.

Guiños de Patrice Leconte, Los., por David Guzmán.

Humphrey Bogart (1899 - 1957).

Isabelle Adjani. No hay ojos más lindos.

Jamie Lee Curtis: diva del terror y la carcajada.

Jean-Paul Belmondo, el feo del cine francés.

Jeanne Moreau - Semblanza 2016.

José Luis y El Tío, piratas y corsarios del cine de arte.

Joven del arete de perla, La - Cuadro de Jan Vermeer (1632 - 1675).

Juan Pablo II y el cine.

Katyn, de Wajda: la verdad curativa. Por Mark H. Teeter.

Kim Novak: los diamantes son eternos.

Manifiesto DOGMA 95.

Marilyn Chambers: la luz de la diva porno se apagó (1952 - 2009).

Mariska Hargitay: corazón femenino de La Ley y el Orden UVE.

Me robaron mi Odisea Burbujas.

Metamorfosis de Melissa Kimbro a Zoe Voss, La.

Mi viejo Saigón.

Mia Kirshner - La Dalia Negra, Exótica, The L Word (Jenny Schecter).

Michael Caine, el actor que es Rey.

Michael Nyman en México, por David Guzmán.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (20 años estreno - 2008), de Pedro Almódovar.

Naranja Mécanica: ¡tantos años y sigue tan violenta!

Navidad en las pantallas.

Odyssey File, The. Correos electrónicos intercambiados por Arthur C. Clarke y Peter Hyams durante la elaboración del guión de 2010: the year we make contact.

Pachito Rex. Me voy, pero no del todo, de Fabián Hoffman.

Papel de la mujer en los westerns de Sergio Leone.

Paul Newman, te extrañaremos (su retiro del cine).

Película que (¿nunca?) vino del cine, La.

Perfume y (otros) olores en las películas.

Pipa: arte dedicado al placer de fumar.

Piratas VS Mercaderes.

Planeta de los simios está vivo, El (1968).

Polanski: el largo regreso a casa.

Polémica sobre el film Katyn entre Jean Luc Douin y Adam Michnik: 01 - Crítica de Jean Luc Douin a la película de Wajda.

Polémica sobre el film Katyn entre Jean Luc Douin y Adam Michnik_ 02 - Respuesta de Adam Michnik a la crítica fílmica de Douin.

¿Qué le ven a Almodóvar? (reacciones a La Mala Educación).

Quién es quién en los Créditos.

Rey regresó con el Óscar, El - El Señor de los Anillos: el Retorno del Rey gana 11 Oscares de la Academia (2005).

¿Reyes Magos odian a Barbie?

Rita Hayworth.

Robert de Niro, en las buenas y en las malas.

Rocío Dúrcal - En Memoria / Aún tengo 17 años.

Sergio Leone: ¡Dispara, no hables!

Sharon Stone, la rubia peligrosa.

Siete magníficas -mujeres- de Bergman, Las.

Silvana Mangano: la diva perfecta.

Síndrome Gollum, El.

Stanislaw Lem, por Filiberto López.

Stanley Kubrick: Odisea en el Cine, por Gian Piero Brunetta.

Sydney Pollack: motor del verdadero Hollywood.

Sylvia Kristel desnuda a Emmanuelle.

Tabacos para pipa: catas y marcas - Aventuras aromáticas.

Teatro Solís de Montevideo, Uruguay. 1856 - 2016.

Tegan & Sara: el amor todo lo vence.

Tres colores: Azul, de Krzysztof Kieslowski - con éxito y de culto a muchos años de su estreno.

Último tiburón para Roy Scheider.

Ven, encuérate otra vez.

Verónica Lake (1922 - 1973).

Vespa: la clásica moto de culto cumple años.

Victoria Abril.

Vino tinto de Uruguay: Don Próspero Tannat Maceración Carbónica, de Pizzorno.

Vino tinto de Uruguay: Sexto Sentido Reserva Tannat, de Ariano Hermanos, S.A. Canelones, Uruguay.

Vino tinto de Uruguay: Sexto Sentido Reserva Tannat / Cabernet Sauvignon, de Ariano Hermanos, S. A. Canelones, Uruguay.

Vino tinto de Uruguay: Tannat, una cepa poco común.

Visible palabra con L, La / The L Word.

Woody Allen es de diamante.

24 diciembre 2014

Mis tardes con Margueritte / La tête en friche / My Afternoons with Margueritte, de Jean Becker

Francisco Peña.

A Guillermina de Lourdes, Rosario, y Elena Victoria Barroso Moguel, a quienes agradezco como hijo y sobrino todo su amor, conocimiento y alegría de vivir aunque las tres ya hayan partido.

La conocí por azar en el parque.
No ocupaba mucho, del tamaño de una paloma con sus plumitas.
Envuelta en palabras, en nombres como el mío.
Me dio un libro, otro, y las páginas se iluminaron.
No te mueras ahora, hay tiempo, espera.
No es la hora, florecilla.
Dame un poco más de ti.
Dame un poco más de tu vida.
Espera.



Hollywood le huye como a la peste a un tema: la Vejez. El cine abiertamente comercial, cuyo objetivo es obtener la mayor ganancia en taquilla en el menor tiempo posible, considera que la vejez y los adultos mayores son veneno puro cuando se convierten en el eje central de cualquier narración fílmica. Se trata de la vejez, no de la muerte, que como tema se ha transformado en diversión pública, con géneros cinematográficos especializados en exaltar –y vender- toda una “espectacular cultura de la Muerte”.

El ocultamiento de la vejez en el cine es sólo un ejemplo de cómo en la mayoría de las sociedades los adultos mayores son olvidados, esquivados o arrinconados por la academia, instituciones gubernamentales y privadas, funcionarios públicos, activistas, bancos, empresas, familias enteras de parientes. Parece que envejecer es lo peor que le puede pasar a una persona.

Por suerte no siempre es así. En el caso de algunas cinematografías nacionales -como espejo de sus sociedades- aún se producen cintas donde la persona adulta mayor es respetada: tiene un lugar apropiado en los procesos sociales, es productiva y, finalmente, es fuente esencial en la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones. Así ocurre todavía en las cinematografías europeas y asiáticas, con películas donde el adulto mayor es personaje central de la historia y no una figura secundaria o inexistente.


Mis tardes con Margueritte (Francia, 2010), del director y guionista Jean Becker, pertenece a esa estirpe fílmica que considera al cine como el Séptimo Arte, como vehículo digno de expresión humanista donde los adultos mayores son seres humanos plenos, e independientemente de cómo haya sido su vida son sujetos de amor, respeto y un lugar decoroso bajo el sol. Mis tardes con Margueritte no está sola en su enfoque de la vejez. Entre otras, la acompañan películas como Los años dorados (On golden pond, EU, 1981, Mark Rydell), Todos estamos bien (Siamo tutti bene, Italia, 1990, Giuseppe Tornatore), La lengua de las mariposas (España, 1999, José Luis Cuerda), El baño (The shower, China, 1999, Zhang Yang), Pauline y Paulette (Bélgica, 2001, Lieven Debrauwer), y parcialmente Begginers, así se siente el amor (EU, 2011, Mike Mills) entre otras más.

Mis tardes con Margueritte destaca entre ellas por la claridad con que aborda la vejez, por los matices clarobscuros de las dos mujeres adultas mayores de su argumento, y por la sencillez con que expone la personalidad de Margueritte a sus 95 años.

El punto de vista con que se mira el mundo de los adultos mayores es el de Germain Chazes (Gerard Depardieu). Es un “hombre joven” de 50 años, “hombre joven” en comparación a los 95 de Margueritte como ella misma le dice. Pero no es el único representante de su generación: también están algunos de sus amigos y Francine, la dueña del bar que todos frecuentan.


Esta generación de 50 años entreteje narrativamente todos los puntos de vista: el de la infancia, la adultez (de los 30, de los 50) y la vejez. Generación que, de golpe, toma conciencia del tiempo transcurrido, ya sin las compulsiones de la juventud (sexuales, de prestigio, de ascenso clasista, etc.). A partir de Germain, la generación de “adultos contemporáneos” (como los “etiquetan” los mercadólogos) hace un balance de su vida y descubre que tiene cosas que aprender de los adultos mayores, a cuya condición se acerca por el simple paso del tiempo. De esta forma, la infancia de Germain y las situaciones actuales lo preparan para abordar sus relaciones con los adultos mayores con un nuevo enfoque; es decir, replantearse las relaciones con su madre (de unos 70-73 años) y con Margueritte con lecciones de madurez (¡a sus 50 años!) para ser un mejor ser humano, y enfilarse a sus nuevas responsabilidades como pareja y como padre.

Para Germain (y los espectadores), las lecciones sobre el paso inexorable del tiempo se presentan de inmediato en el film: empiezan a pagarle menos por su trabajo; las bromas sobre su ignorancia, falta de sensibilidad y modales toscos se incrementan, y es testigo del deterioro emocional de la gente de su generación (Francine pierde a su amante por una mujer más joven; Landremont amenaza con suicidarse por soledad, ya que su esposa murió hace 3 años). Germain está a un paso de paralizarse emocionalmente por la indiferencia de su madre, por el desconocimiento de quién fue su padre, por una relación sentimental para la que se siente inadecuado. En ese momento, el azar lo pone frente a la frágil Margueritte… y su vida cambia.

Encuentra a Margueritte (Gisèle Casadesus) en un parque y la cadena de momentos cotidianos, sencillos y comunes se enlaza para producir un cambio cualitativo por acumulación en Germain. Esos momentos humanos son cada vez más escasos en el cine de Hollywood enfocado a explotar monetariamente a los adolescentes, su mercado histórico cautivo por excelencia. Germain y Margaritte entablan una conversación “superficial” sobre las 19 palomas del parque que para él, al ponerles nombre, son como su familia. Y en medio de la conversación se le cae un libro a Margueritte… y en medio del azar inicia la transmisión del conocimiento de una generación a otra.


La transmisión del conocimiento.
Un eje narrativo toral del film de Becker es la transmisión del conocimiento de la generación vieja a la generación joven.

Hasta el siglo XVIII, antes de la Revolución Industrial, dicha transmisión se hacía de boca a boca, de maestro a aprendiz, ya que apenas se iban implementando los sistemas educativos de un maestro con un número mayor de alumnos en clase para niños y jóvenes. Este proceso de aprendizaje está bellamente expuesto en La joven del arete de perla (Girl with a pearl earring, EU, 2003, Peter Webber) donde el pintor flamenco Johannes Vermeer enseña a su joven trabajadora del hogar, que tiene una habilidad innata para ser pintora, a ver los colores en la naturaleza, perspectiva, preparado de pinturas, hasta que ella se convierte en la modelo de uno de sus cuadros más famosos y queridos.

Este mismo proceso de transmisión del conocimiento se puede extrapolar a la relación Margueritte – Germain. En principio parece que se trata sólo de un conocimiento exclusivamente libresco, literario, de diccionario… que se amplía cuando Germain lo hace suyo y lo usa en su vida diaria con sus amigos. Pero el flujo de las palabras, metáforas e imágenes literarias contienen también un conocimiento que va más allá del dato duro. Las artes, en este caso la literatura en particular, también conllevan el conocimiento de la vida que tienen las y los autores. Entonces se transmite también un conocimiento emocional, sentimental, psicológico, existencial…

Margueritte comienza con la lectura de La peste, de Camus, y el potencial de Germain se despierta: su imaginación visual, su memoria auditiva. Al concatenar los significados de las palabras se transmite el sentido de la novela, de la poesía: la visión compartida de los autores culmina en la maduración de las y los lectores, que hacen suyas las vivencias narradas. Así, Margueritte le abre nuevos mundos a Germain: los mundos literarios de Albert Camus, Luis Sepúlveda, Jules Supervielle, A. J. Cronin…

La generosidad de Margueritte vence la resistencia de Germain creada por las burlas de un maestro y compañeros en su infancia, por la indiferencia y regaños de su madre, todo por una supuesta “torpeza” de carácter, inteligencia y trato social del chico Germain que lo acompaña en su madurez.



El “hombre joven” de 50 años atribuye sus defectos personales a su madre y sobre todo a la falta de padre, a la relación superficial de la que él nació: “Carezco de modelo. Tuve que descubrirlo todo solo”, le dice con amargura a su pareja sentimental Annette (la actriz Sophie Guillemin), mujer de 34 años, chofer de autobús, de quien ya escribiré después. Margueritte entiende este hecho en la vida de Germain, pero en lugar de darle un matiz amargo lo enfoca como algo positivo al decirle después en el film: “”Si alguien no recibe bastante amor de pequeño, le queda todo por descubrir”. Pero ya no es más el “tuve que” sino el “tienes todo por…”.

La clave en la transmisión del conocimiento Margueritte - Germain está en la ternura y delicadeza con que la adulta mayor se acerca al “hombre joven”. No pontifica, no se da aires de intelectual a pesar de ser una científica: ubica la relación en un plano de Igualdad Real donde Margueritte nunca está “por encima” de Germain. En ningún momento lo discrimina por ser iletrado o tosco o gordo o torpe socialmente; ella maneja la relación como seres humanos iguales que intercambian experiencias diversas, diferentes, pero mutuamente enriquecedoras… ya que Margueritte también recibe respeto y conocimiento. Germain le aporta su propio saber: la cosecha de verduras, de tomates, “la tierra negra con terrones”, de cómo son sus amigos y así le brinda compañía contra la soledad y el aislamiento.

El cambio interno en Germain se acelera. Su rechazo a los libros –y la intelectualidad- se requebraja aunque duda entre “leer o no leer, he ahí el dilema”. Mientras cultiva su huerto, le confía a su gato (si, a su gato, los animales son nuestros silenciosos interlocutores muchas veces): “Fíjate en la Margueritte. Cuarenta kilos, arrugada como una amapola. Con miles de estanterías en la cabeza, y en las estanterías, libros y más libros. Y ella comprende todo”.


De esta forma, el proceso de transmisión del conocimiento existencial se afianza y el mutuo intercambio enriquece a ambos. Surge así el amor entre los dos en su variante conocida como amistad, que explica a profundidad el final del film y los destinos de Margueritte y Germain.

La otra forma (difícil) de amar.
A esta altura de la película se da el momento en que Germain compara la relación de Margueritte con la que tiene con su madre Jacqueline. La segunda está teñida desde la infancia por la violencia familiar, donde Jackie tiene que defenderlo y defenderse de un amante seductor (la escena del collar rojo en su infancia) que resulta ser un macho violento pero cobarde (la escena del tridente). Jackie tiene la valentía de la madre soltera pero, por las circunstancias de su juventud y quizás de su propia infancia, no puede demostrarle a su hijo el amor que le tiene.


Germain es testigo, con tristeza e impotencia, que la gran diferencia entre Margueritte y Jacqueline es la claridad mental. Margueritte a sus 95 años tiene en perfectas condiciones sus facultades mentales; Jackie, su madre, a los 70-72 años ya da señales de senilidad mental.

Sin embargo, la humanidad de Margueritte y “La promesa del alba” de Supervielle le permitirán a Germain comprender que su madre si lo amaba, como descubre en la escena con el notario que le revela cómo Jackie logró que la casa donde vive sea realmente de Germain. Una parte importante de la vida de su madre, que él desconocía, estuvo dedicada completamente a él aunque no le dijera “te quiero”.

El laberinto de las palabras.
Dentro del proceso de transmisión del conocimiento ya planteado siempre hay momentos de riesgo, donde el intercambio puede fracasar si los personajes insisten en ser egocéntricos y no ceder una parte de sí mismos al Otro.

Margueritte, al ser mayor que Germain, lo tiene muy claro por su condición de adulta mayor: “La vejez estorba, sobre todo a los demás. Pero la edad tiene un privilegio, si uno se aburre sabe que no durará mucho”. Percibe que Germain puede regresar a la amargura generada por su infancia, a su vieja resistencia a las palabras porque el conocimiento provoca que uno se confronte a sí mismo. Lo sabe cuando le regala un diccionario aunque la nota es positiva: “Con un diccionario se viaja de palabra en palabra. Se acaba perdido en un laberinto. Uno se detiene, sueña…”.

…y Germain se pierde en el laberinto porque el diccionario no recoge todo lo que él sabe ni le explica todo lo que quiere, como le confiesa a su gato (si, de nuevo el gato es su locutor inteligente… y lo es).


Por eso Germain le reclama después a Margueritte la insuficiencia del diccionario, pero lo que enmascara el reclamo es el dolor del conocimiento de sí mismo y de los demás: “…es como dar anteojos a alguien miope. De pronto se ven todos los defectos, los agujeros, se ve uno mismo. Con usted he intentado aprender, pero duele. Estaba mejor antes… todo borroso, todo simple”.


Margueritte entiende el reclamo y lo acepta con humildad, sin aspavientos y está a punto de regresar el libro que iban a leer juntos a la estantería… pero momentos antes él descubrió QUIÉN es Margueritte: doctora, científica que formó parte de la misión médica de la Organización Mundial de la Salud en el Congo (hoy Zaire) en los años 60. Y la magia de la lectura compartida no muere… vuelve a generarse.

Hoy por ti, mañana por mí.
La amistad es sólo una parte del "continuo arco del amor", que abarca desde el amor a Dios, al amor filial, al amor familiar, al amor para la pareja y que pasa, claro, por la amistad; la amistad es el mismo amor por otros medios. En su novela 2010, el escritor de Ciencia Ficción Arthur C. Clarke definió la amistad como el intercambio de vulnerabilidades, como la confianza amorosa que permite a dos personas intercambiar información íntima que podría dañar o herir al amigo si se difunde. Y tenía razón… Eso es precisamente lo que hace Margueritte al término de una nueva lectura: le confía a Germain su tragedia personal, sin amargura, sin dramatismo, porque comprende que lo que le ocurrirá es parte del proceso de envejecimiento.

Margueritte: La verdad, me parece que no voy a poder seguir leyéndole mucho tiempo.
Germain: ¿Y por qué?
Margueritte: Porque ya no veo muy bien. Padezco una degeneración macular propia de la edad. Tengo manchas en el centro de los ojos y estas manchas aumentan. Me cuesta leer.
Germain: Por eso tiene una lupa.
Margueritte: Sí. Muy pronto, mi querido Germain desaparecerá entre sombras. Ya no podré contar las palomas.
Germain: ¿No se opera?
Margueritte: Mi vista se muere, no se opera a la muerte.

Es el punto donde se da la correspondencia, el reflujo, el cambio de la marea.

Hasta este momento, Germain ha sido el receptor del conocimiento (léase, por qué no, por primera vez “sabiduría”) de Margueritte. Después de la confesión de Germain sobre su dolor al conocerse a sí mismo y los demás, ella muestra el amor y la amistad que le tiene al confiarle la vulnerabilidad de su próxima ceguera total. Las dificultades que estuvieron a punto de derribar el puente que comunica su amistad amorosa se diluyen. Sus cimientos ahora son fuertes porque cualquier mutua ayuda está anclada en el cariño: “hoy por ti, mañana por mí” en la única manera en que puede funcionar. El circuito de la transmisión del conocimiento se ha invertido para el mutuo enriquecimiento de los personajes.

El amor en cascada: la importancia de Annette.
Es el momento en que el personaje de Annette interviene en la historia para multiplicar el amor en sus distintas variantes. Al principio no entiende la conducta de Germain y estalla en celos hasta que él confiesa la existencia de Margueritte (¡95 años!) a pesar de que él sabe que es una historia increíble… pero Annette le cree… y con su sensibilidad encuentra la solución para que siga la amistad de su pareja con Margueritte.

Germain: ¿Qué será de ella si pierde la vista? ¿Qué pasará con todos sus libros? ¿Con ella? La lectura es su vida.
Annette: LÉELE TÚ.



Annette prepara a conciencia a Germain. Ambos comienzan con un fragmento de Las estrellas miran hacia abajo, de A. J. Cronin. Lo guía para que pueda leer en voz alta, para darle ritmo y volumen. Lo acompaña y entre ambos comentan el libro y es ella ahora quien, con amor, le resuelve las dudas a Germain.

El punto es importante porque ASÍ es cómo Annette abre un espacio en su vida a Margueritte, con una acción real y concreta de igualdad más allá de leyes (justas o injustas) y palabras universitarias (con contenido o discurso hueco). Podría ser egoísta y reservarse para sí todo el tiempo de su pareja; pero, precisamente porque lo ama comprende la importancia que tiene para él esta persona adulta mayor. Toma la decisión de que en su vida cotidiana de pareja Margueritte tendrá un espacio digno y propio, y ACTÚA.

La importancia de Annette es incuestionable. Representa la aceptación de la continuidad del conocimiento humano por la vía femenina, de generación en generación (como lo plantea, por ejemplo, Doris Lessing en su novela La Grieta). Así, a través de Annette, en el film toma cuerpo la idea de la incorporación de los adultos mayores en el seno familiar, con espacio e importancia propios.

Pero también Annette y después Germain representan a los adultos de cada generación que toman sus propias decisiones. El film no está a favor de una gerontocracia, y esa idea no debe desprenderse de la lectura de este texto. Cada generación debe tomar de sus adultos mayores, del conocimiento existencial que ellos tienen, lo que crea conveniente, tal y como Annette y Germain lo hacen. Esta es la responsabilidad de cada generación, lo que toma y lo que deja.


De ahí que el actual paradigma social “Los viejos no sirven para nada” sea la peor posición posible de jóvenes y adultos, porque al condenar todo el conocimiento de los adultos mayores y en consecuencia a los adultos mayores mismos, no saben que se condenan a sí mismos a padecer las mismas condiciones de desempleo, soledad, aislamiento y vida cuando llegue su turno ineludible con el paso del tiempo.

Para subrayar esta idea clave de la historia, el film contrapone a Annette con la esposa del sobrino de Margueritte.

Margueritte a Germain: El asilo… “es muy caro. Mi sobrino me ayuda, pero ¿hasta cuándo? Su mujer no está de acuerdo”.

Por lo que se infiere de las imágenes y diálogos en pantalla, las dificultades económicas llevan a que la esposa no quiera “recortes” en su nivel de vida ni en la de sus hijos, pero que estos “recortes” si son perfectamente aceptables en el caso de la persona adulta mayor. No hay ningún espacio cedido y eso le enseña a sus hijos porque es la idea que empapa a su sociedad; que no le extrañe que sus hijos la “recorten” a ella de la economía familiar cuando le llegue el momento de ser adulta mayor.

Sin embargo, la nota que domina en Mis tardes con Margueritte es proactiva. En el film, Annette muestra que el ser humano si puede actuar positivamente bajo la premisa de “Haz algo hoy por quién serás mañana”. Al abrirle un espacio físico y emocional a Margueritte como adulta mayor, Annette incrementa sustancialmente las probabilidades de que sus hijos y nietos respeten y cuiden su espacio cuando, a su vez, le toque ser abuela. Eso les enseñará, eso es lo que recibirá: la retribución a su aceptación inicial, al efecto en cascada del amor y la amistad.

Margueritte, ¿abandonada o muerta en un rincón?
La historia que narra Mis tardes con Margueritte es aparentemente sencilla, pero su desenlace es significativo. Por las circunstancias que rodean a Margueritte y a Germain, los factores externos que los afectan, todo el planteamiento de la cinta lleva a una decisión final sobre el destino último de esta persona adulta mayor. ¿Quedará olvidada en el rincón de un asilo hacinado, con personal sobresaturado que proporciona servicios de baja calidad? ¿El amor amistoso entre los dos personajes será capaz de generar una solución satisfactoria para ambos?

Para saber el desenlace hay que ver la película; para hacer nuestro su mensaje final hay que estar muy atentos para escuchar el monólogo que cierra el film, con una voz en over fuera de cuadro.

Una historia bien contada.
La historia de Mis tardes con Margueritte no funcionaría para los espectadores si no estuviera filmada con habilidad por parte de Jean Becker. Por herencia familiar, por formación, Becker relaciona su film con la tradición cinematográfica llamada Realismo Poético Francés.

Al ubicar por completo la acción en locaciones ubicadas en el departamento de la Charente Maritime, de entrada se obtienen ambientaciones locales, cotidianas, desprendidas del sello “fílmico” de un estudio actual. Con este primer paso, el guión sólido del film se desarrolla con un “atmósfera” emparentada con las mejores obras campiranas de Jean Renoir y Marcel Carné.

El parentesco se acentúa con el trabajo cinematográfico de Arthur Cloquet, que con una fotografía adecuada capta esa famosa luz francesa de la campiña, y no tiene el menor escrúpulo en asemejarla a la tradición de Renoir. De hecho, el color está perfectamente balanceado para que esa “luz” –sobre todo exteriores, claro- recuerde precisamente esa tradición.

Si a esto añadimos que los personajes son “gente como uno”, se incrementan las posibilidades de que el sentido profundo de la cinta llegue a su público. Este objetivo se cumple en alto porcentaje por las actuaciones de Gerard Depardieu, Gisèle Casadesus y Sophie Guillemin, que subrayan el parentesco de los personajes con nuestras vidas diarias.

Germain es creíble porque Gerard Depardieu lo convierte en uno de sus mejores papeles dentro de su veta “contenida” para personajes cotidianos; la “exaltada” la emplea para personajes más épicos como en Vatel, Cyrano o El regreso de Martin Guerre. Aquí el rango de su actuación es pleno de matices, de pequeñas variantes para connotar estados de ánimo o de pensamiento. Se conduce como se puede comportar cualquier persona del público. En ese sentido, pone su actuación al servicio del personaje y de la trama y no, como en ciertas ocasiones, al servicio de la imagen pública de Depardieu mismo.



A Sophie Guillemin se le conoce sobre todo por su papel en Un amigo como Harry (2000, Dominik Moll). Ahora, a sus 34 años, entrega un buen trabajo actoral que hace verosímil a Annette ante los espectadores. A pesar de sus pocas apariciones en la historia, es esta actriz la que se encarga de uno de los puntos clave del film y su visionado: “Léele tú”. Gracias a Guillemin, el público de su edad (los 30) y género puede observar la actitud ética y generosa de su generación con los adultos mayores: abrirles espacios, participar en la transmisión del conocimiento en ambos sentidos y el respeto a su persona. De ahí que su trabajo, que se ve sencillo, sea en el fondo una labor de matices muy cuidadosa y profesional.


El caso de la actriz Gisèle Casadesus es el que más ha llamado la atención. Giséle tenía precisamente 95 años al momento de actuar en esta cinta; hoy tiene 97. La vitalidad y, al mismo tiempo, fragilidad de Margueritte son aportaciones directas de Casadesus al personaje. El impulso vital de seguir trabajando es un sello de “ambas”. Y así como Margueritte sigue adelante, Casadesus continúa trabajando en el cine francés: después de esta cinta colaboró en La llave de Sarah.

Si no se entiende que para las y los adultos mayores es esencial tener empleo, basta con conocer algo de la vida de esta actriz. Nacida en 1914, hace su primer film en 1934, a los 20 años. Desde entonces ha trabajado en el cine francés, con un intermedio forzado por la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Jean Becker, su director en esta cinta, tenía 1 año de edad (si, era un bebé) cuando Casadesus debutó en el cine.


En el caso contrario se ubican muchas estrellitas juveniles de hoy en Hollywood, que aún no se dan cuenta que no tendrán futuro al cumplir 35 años: serán cartuchos quemados, virtuales “adultas mayores” desempleadas para siempre en la industria cinematográfica hollywoodense a menos que se dejen transformar en “víctimas sexosas” de sierras eléctricas, hachas, puñales, varillas, cuchillos, sogas y demás parafernalia de las películas de horror/terror y su “espectacular cultura de la Muerte”.

En síntesis, el film de Becker se basa en la observación íntima de su cámara, en una fotografía sobria y en una dirección precisa. Todos estos elementos arropan esta cinta de corte clásico con sus características de ligereza, como si un aire fresco o una brisa ligera recorrieran la pantalla. Eso le permite al film exponer sin trabas su belleza, sus emociones y, claro, sus mensajes e ideas.

De salida.
Todo el film es una confrontación. Por una parte, el paradigma social que considera a “los viejos”, a “los rucos”, como despojos ya inútiles al proceso económico (lo que efectivamente acelera en muchos casos su muerte real); por la otra, una concepción novedosa que en realidad es antigua: los adultos mayores pueden ser productivos hasta el final de su vida, si se les reconoce y cuentan con una función positiva en la estructura social.

La concepción de que “los viejos” son inútiles aparece en el film como una atmósfera que rodea a los personajes, no toma cuerpo en uno de ellos. La edad es una preocupación que empapa a varios por las consecuencias del paso del tiempo: la senilidad de Jackie, la preocupación de Francine que pierde a su pareja ante una mujer más joven, los intentos de suicidio de Landremont. El paradigma negativo no tiene que tomar cuerpo porque ya habita en la manera de pensar de ciertos personajes. De ahí que el paradigma positivo de que los adultos mayores son productivos hasta el fin de sus días tiene que predominar primero en la cultura de una sociedad, para que las medidas legales e institucionales en contra de su discriminación puedan ser efectivas.



Por otro lado, este paradigma positivo es novedoso porque hoy utiliza los instrumentos de la lucha por la igualdad y la no discriminación en pro de los adultos mayores; es decir, lo novedoso es el cómo: leyes, políticas públicas, defensa de derechos inalienables del adulto mayor. Pero es antigua porque, en realidad, se trata de retomar un espacio que ya era suyo históricamente en muchas sociedades. La combinación de lo nuevo y lo antiguo debe generar algo distinto donde todos sean responsables de la situación: los adultos mayores de sí mismos en la medida de su capacidad física y mental, las familias en la medida de cómo tratan serán tratados por las siguientes generaciones, las instituciones por medio de la aplicación de la ley y con acciones positivas concretas.

En el caso de Mis tardes con Margueritte se conjuntan todos los elementos del paradigma positivo (pero hay que estar atentos al desenlace). Margueritte es responsable de sí misma en la medida de su capacidad física y sobre todo mental, es consciente de sus limitaciones –incluso legales, económicas-; la familia está representada por Germain y Annette, con sus propios problemas pero con decisiones bien cimentadas en su ética personal. Las instituciones son contrastantes porque el asilo privado es bueno (¡así cuesta!) mientras que el asilo de gobierno en Bélgica es más caótico y hacinado.

Pero sobre todas estas interrelaciones entre ideas, paradigmas, comportamientos y situaciones narrativas, este film expone una visión positiva de la vejez y el adulto mayor. No es un mensaje fílmico menor ni intrascendente, mucho menos aburrido. En el fondo se trata de nosotros mismos, de lo que hacemos con nuestro tiempo para construir la forma en que nos tratarán en el futuro. Si Mis tardes con Margueritte nos hace pensar en “lo que podemos hacer hoy por quiénes seremos mañana”, entonces dejaremos una herencia positiva a las nuevas generaciones; mientras tanto, podemos pedirles a los adultos mayores que nos den un poco más de ellos, que nos den un poco más de su vida. No, no es poca cosa.


Mis tardes con Margueritte / La tête en friche / My Afternoons with Margueritte.
Director: Jean Becker.
Guión: Jean Becker y Jean-Loup Dabadie.
Basada en el libro de Marie-Sabine Roger.
Año: 2010.
Música original: Laurent Voulzy.
Edición: Jacques Witta.
Cinematografía: Arthur Cloquet.
Con: Gerard Depardieu (Germain), Gisèle Casadesus (Margueritte), Sophie Guillemin (Annette).