19 noviembre 2016

Taxi Driver, de Martin Scorsese

Francisco Peña.

Para Mauro Bernal / Master Giorgio Armani, con todo mi agradecimiento.

La edición DVD para coleccionistas de Taxi Driver, del director Martin Scorsese, tiene dos platos fuertes en su menú. El primero es el film mismo, un clásico de los 70 y una de las mejores películas psicológicas con explosión de violencia en la historia del cine.


El segundo plato es el documental The Making of Taxi Driver, dirigido por Laurent Bouzereau, que recoge los testimonios de las personas más importantes involucradas en la factura de la película, entre las que destacan Scorsese, Robert de Niro, Jody Foster (ya convertida en directora), Paul Schrader (guionista) y Cybill Sheperd.


Así que vamos de platillo en platillo.



TAXI DRIVER, de Martin Scorsese

Francisco Peña.

Taxi Driver, del año 1976, tiene una historia extraordinaria y escenas impactantes de violencia que el mismo siglo XXI no ha podido superar en intensidad cinematográfica y narrativa. Este film también creó arquetipos visuales y narrativos como los personajes de Travis Bickle, el taxista; Iris, la prostituta de 12 años y Sport, el padrote blanco de banqueta. Pero también logró que otro personaje cambiará de imagen hasta transformarse en pesadilla: la ciudad de Nueva York.



Esa Nueva York, de muchos tan querida como también de quien ésto escribe, no sólo es la escenografía perfecta de Taxi Driver, sino uno más de sus personajes importantes. Desde las primeras imágenes que nos presenta Martin Scorsese, la Nueva York nocturna enseña una cara onírica e infernal. El taxi de Travis Bickle recorre calles mojadas por cuyas coladeras sale vapor; la noche y la lluvia hacen que los intensos reflejos de luz adquieran un matiz pocas veces visto (antes y después de la película).

Además, buen conocedor de su ciudad, Scorsese centra los recorridos del taxista en los barrios más despreciados de esa época: Bronx, Harlem y, sobre todo, el ya desaparecido Times Square "sucio", meca del porno estadounidense. No aparece el Soho renovado, ni Queens, ni el Midtown o el East Side; mucho menos Beekman Place. Nada del bohemio Greenwich Village ni la vida teatral de Broadway. Este es el Otro Nueva York, igual de real pero pocas veces retratado.

Lo que recoge Scorsese es el desmadre nocturno, el caos social. Sabe perfectamente que Bickle odia la basura humana, y la capta perfectamente en el ambiente nocturno de Times Square: los viejos cines porno ya desaparecidos desde la época del Betamax y el inicio del VHS, las tiendas porno de la 47 y 7a., y el deambular múltiple de las chavas prostis al acecho. Estamos en los 70, lejos de la limpieza hecha por Giuliani: es la era Edward Koch.

Cartel original

Con un telón de fondo que, en realidad, es otro personaje, Scorsese crea un film fuerte, ácido y sin concesiones en su violencia psicológica y social. De rebote, Taxi Driver se convirtió en un manifiesto de la época. Para narrarlo, Scorsese usa dos vías.

1. La íntima, subjetiva y casi onírica de Travis Bickle, a través de su diario, su mirada y su conducta obsesiva-compulsiva. Es el psicópata por excelencia, el loco contenido que explota: basura blanca sin educación que sólo refleja metas vagas de ser alguien dentro de la maquinaria de una sociedad mediatizada por los medios de comunicación. Sin embargo, dentro del trayecto retorcido de Travis Bickle hay relámpagos que iluminan cierta humanidad: su soledad, su deseo de amor, de salir del basurero neoyorquino. Toda esta vía es la que se desarrolla DE NOCHE.

Esta vía está resumida en una frase de Travis Bickle al inicio del film: "All the animals come out at night / Todos los animales salen de noche".


2. Hay momentos en que se ve una sociedad normal, al menos en apariencia. La superficie nice de Nueva York, encarnada probablemente en el personaje de Betsy (Cybill Sheperd), en la campaña política del senador Palantine (en 1976 aún no hay escándalos del lado demócrata liberal) es la que se capta DE DIA. Es en el día donde la pesadilla de Bickle se diluye un poco y donde fallan sus planes reales. Es en el día en que la objetividad parece apoderarse de la cinta.

Esta vía se plasma en el diálogo en off de Bickle cuando descubre a Betsy, símbolo de la pureza, vestida de blanco: "They cannot not touch her / No pueden tocarla".

Cybill Sheperd es Betsy

Así, Taxi Driver toma la vieja dicotomía NOCHE / DIA y la renueva con contundencia y una violencia inusitada. El eje sobre el que gira la noche y el día se llama Travis Bickle, un personaje de culto que forma parte de la galería histórica del cine.

La narración de Taxi Driver es la del deterioro de Travis Bickle, de sus patéticos intentos por ser alguien, hasta que llega a la única puerta de redención: la violencia y el crimen.


Travis no puede dormir, trabaja como loco en su taxi sin importarle a dónde va ni quien se sube ni lo que pasa en el asiento trasero. Lleva un diario (cuya voz en off comenta varias partes de la película). Sus "cuates" son otros taxistas, con los que tiene conversaciones superficiales. Su soledad, su malestar existencial, su contradicción interna no tienen salida en una sociedad de apariencias.

Su primer paso para salir del basurero existencial es tratar de ligarse a Betsy, promotora política de Palantine, que reúne los rasgos de la güerita "que todos desean". Liberal, chic, letrada, inteligente... e inaccesible. Es su liberalidad y deseo de aventura la que la lleva a aceptar las invitaciones de Bickle a lugares más corrientes que comunes. Ver a Bicke con su saco rojo, sus rollos mareadores, no la apartan de él. Hay una conexión impulsiva entre los dos: los opuestos se atraen, cosa que es patente en la cafetería, cuando ella cita de memoria una canción de Kris Kristofferson y resume que Travis es una "contradicción andante / A walking contradiction".


Pero el mundo de noche es el mundo de La Noche. De golpe, Travis se encuentra con la putita (por tamaño, edad y desenfado) Iris, encarnada por una Jodie Foster de 12 años. El mundo de noche le ofrece una alternativa de redención infernal a Travis.

Travis se redime atravesando el infierno nocturno y no por el camino del Día. Comete una estupidez por ignorancia, por falta de roce social. Su origen de "basura blanca" no puede evitar la confrontación con el mundo "puro" de Betsy: los puentes de contacto son escasos. Viven en dos Nueva York muy diferentes.

La ruptura ocurre cuando Travis lleva a Betsy a ver una película sueca porno a un cine (¡y Travis sabe que es de las mejores!). No hay que olvidar que es la épóca de los escándalos del cine sueco con pseudodocumentales como I am curious: Yellow y I am curious: Blue. Dentro del esquema de soledad de Travis resulta que Betsy es igual a los demás: "She's just like the others, cold and distant / Fría y distante".


El mundo de la noche se apodera de Travis Bickle. Se acabaron las concesiones, la buena onda. El paso que marca la entrada total de Travis al submundo nocturno es la escena donde un esposo engañado espía a su mujer, que tiene un amante negro (protagonizada por el mismo Martin Scorsese).


Empiezan las escenas de antología, donde Taxi Driver ocupa un lugar especial en el gusto del público: escenas de culto que se citan en otras películas posteriores.

- La compra de armas, donde las pistolas se vuelven objetos fetiche: Magnum 44, 38 Special de cañón recortado, Colt 25 automática y .380 Walter. La venta profesional en el mercado de la muerte es perfecta: Travis, dudoso y balbuceante hasta el momento, es el cliente perfecto porque Sabe Lo Que Quiere.

- Se convierte en un arsenal ambulante y se autodisciplina para cumplir sus objetivos asesinos. Es aquí donde surge la famosa escena improvisada por Robert de Niro, que es la más recordada del film.

"You talkin' to me?"



La improvisación frente al espejo hasta sacar la Colt 25 automática del brazo, con una cantada de bronca a un "Otro" fuera de cuadro e invisible. El mecanismo de agresión, de bronca cantada, ha hecho que mucha gente se identifique con el personaje en este punto del film: el propio poder avasallador sobre el Otro, el triunfo de la propia agresión. Cuando muchas películas de violencia barata se olviden, cuyo culto sólo promueven los que se alimentan de "cine basura", muchos seguirán viendo la escena de Travis-De Niro y repitiendo: "Are you talkin' to me?" Eso es culto y popularidad y no especulaciones viscerales.

- Otra escena antológica es el encuentro Travis - Iris. Sucede en dos etapas.

La primera es el prólogo Travis - Sport. En un duelo de actuación, dos personalidades nefastas chocan sin entenderse. Travis (Robert de Niro) es el desadaptado de antología; Sport (Harvey Keitel) es el padrote blanco que juega bromas estúpidas a sus clientes. Pero ambos actores se crecen en pantalla y la verosimilitud de sus personajes llega al clímax.



De Niro ya era De Niro en Taxi Driver, luego del Oscar como Mejor Actor de Reparto al ser el joven Vito Corleone de El Padrino II, de Coppola. Keitel llegaría a la fama años después. Pero el talento de los dos es lo que cuenta en esta escena.

Iris quiere seducir a Travis a toda costa, contando el tiempo por un precio que, para la época, era realmente barato. La desenvoltura de Iris frente a Travis se debe a la innata capacidad actoral de Jodie Foster.


Con Garth Avery, la verdadera Iris,
que asesoró la película y a Jodie Foster en el papel.
No se volvió a saber de ella después de la filmación.

Luego de deambular por algunas películas, Foster la reconfirma en los papeles de dos cintas: El silencio de los inocentes / Silence of the Lambs (a los 29 años, le da batería al mismísimo Anthony Hopkins) y Nell (a los 32 años, donde se roba literalmente toda la película). Contact, que filmó a los 35 años, es una actuación normal, comercial, pero también muy disfrutable por el cinéfilo. Jodie Foster nació el 19 de noviembre de 1962.

Otra buena escena De Niro - Foster es el desayuno en la cafetería entre Iris - Travis. Allí, como en pocas partes de la cinta, ambos personajes se muestran como son, lo que tienen y no tienen por dentro. Con todo y todo, los sueños vagos de Iris son más concretos y aterrizables que los planes de Travis Bickle. Iris-Foster usa otra de las frases resumen que aparecen en el film, vía el excelente guión estructurado por Paul Schrader: "I don't know who is weirder, you or me / Yo no se quien es más raro, tú o yo".


Travis está listo para pasar a la historia, para "hacer algo" (quien sabe que cosa), para ser alguien. Pero su atentado falla por su amateurismo, ignorancia y, finalmente, porque actúa en el mundo de Día. No es así como puede impresionar a Betsy, su mundo no es el de Travis.

El desenlace del film, la redención buscada por Travis, llega con una orgía de violencia y sangre. Luego de 30 años de filmada, la secuencia estremece por su fuerza, por su violencia descarnada. A Scorsese le importó poco la posibilidad de que la violencia le diera una clasificación X (porno) en lugar de R (Restringida, o sea para adultos) en Estados Unidos. La secuencia fue planeada magistralmente en su realización.

Si toda la cinta muestra las cualidades de Scorsese como cineasta, es en la parte final donde se ven con toda claridad: son evidentes para cualquier cinéfilo de corazón. Las actuaciones son soberbias en medio de la aceleración del montaje, con tomas más breves que aceleran la acción y subrayan la violencia abierta. Pero es en el manejo de la cámara, en la captura de la acción y en la puesta en escena donde Scorsese enseña quien es y quien será a futuro (es decir, las películas que le hemos visto a lo largo de 30 años hasta llegar a El Aviador, pasando por el lirismo de Kundun o la violencia de Goodfellas y el matiz en el duelo de actuaciones en Casino, por mencionar algunas).


Scorsese es, sin duda, uno de los mejores directores estadounidenses, cuya solvencia cinematográfica está por encima de la capacidad de otros más famosos o de trayectoria más conocida, que no es lo mismo que reconocida.

El ejemplo arquetípico del arte cinematográfico de Scorsese en Taxi Driver, que es el resumen de toda la violencia de la secuencia final, es el famoso dolly back: el movimiento en reversa de la cámara colocada en el techo. Forma parte de un movimiento que comienza en la escena de los crímenes, baja por la escalera y desemboca en la calle. Es el resumen visual de lo acontecido, y metáfora que liga los dramas personales a una sociedad sin conciencia a la que sólo le interesa la excitación emocional momentánea.


El cierre de la película es una coda, un anexo necesario porque cierra los hilos narrativos de los personajes en el mundo de Nueva York. Arranca de Día, y se ve que lo acontecido es objetivo, real, y no fruto de la mente o sueños de Travis Bickle. Pero la cinta cierra de Noche, en un mundo más normal del que hemos observado en el ambiente nocturno.

Aquí se presenta la gran paradoja final, la cereza en el pastel en el guión de Schrader y la realización de Scorsese. Todos están contaminados en La Gran Manzana. El símbolo de la pureza urbana de ideales quiere pertenecer al mundo nocturno del héroe en turno. La pureza es corruptible y se corrompe por curiosidad, excitación y deseo de aventura. El representante de la noche, luego de su catarsis, ha mejorado... pero Scorsese deja la nota de que la mejoría no es total, es sólo un alto en el camino de la destrucción frente a la soledad.


Y, como afirma el mismo Scorsese y varios más en el documental The Making of Taxi Driver, el fondo de la cinta no es la violencia en sí misma. La violencia es sólo el efecto más evidente de una soledad urbana, que no es particular a Nueva York sino a todas las grandes urbes en el mundo (¿han estado solitos y sin auto en Los Angeles? ¿Es peor que Nueva York? Ah, verdad...).

La violencia es sólo la manifestación extrema del malestar existencial provocado por la soledad. Es, finalmente, el motor de las acciones de Bickle y de otros de los personajes de Taxi Driver, comenzando y terminando por las mujeres. Si Travis está solo todo el tiempo, se habla a sí mismo y se responde, busca infructuosamente el contacto humano y termina en una orgía de sangre, las mujeres no cantan mal las rancheras.

Iris se hunde en la prostitución más abyecta (nada más hay que oir el catálogo de Sport-Keitel cuando le dice a Travis-De Niro en donde se puede "venir" o "correr" cuando esté con Iris), es testigo de una masacre y retorna a la "normalidad" luego de pasar por el "infierno". Pero Betsy es un caso peor. Termina cediendo a la tentación del lado obscuro de la Fuerza, al poder de la noche... ¿al final aceptaría volver al cine porno a ver la película sueca? Al buscar a Travis busca algo que la excita, que puede desatar sus propias fuerzas obscuras y convertirse también en una "contradicción andante".


Esa soledad está remarcada en el film con la extraordinaria música de Bernard Hermann, en lo que fue su último soundtrack antes de morir. Los dos temas musicales que maneja son inolvidables, especialmente el que abre la película y que se repite como leit motiv en varias secuencias. Hay una unión, una sutura muy especial entre la música de Hermann y las imágenes de Scorsese. La pesadilla puede tener una banda sonora de primera clase.

En síntesis, Taxi Driver es un film vivo, actual y catártico. Las condiciones existenciales que expone no sólo no han desaparecido sino que han empeorado; su vigencia cinematográfica es innegable. Lo que era una situación muy estadounidense, referida a las grandes ciudades de ese país, se ha expandido a otras zonas del planeta. La soledad, la alienación y la violencia en otras partes del mundo han escalado con los años. Así, lo que en Taxi Driver era metáfora y realidad, sueño y propuesta, han derivado hacia situaciones reales y películas realistas.


Pero muy pocas han alcanzado ese equilibrio entre lo subjetivo y lo objetivo, entre la metáfora visual y la cruda descripción. Por eso Taxi Driver no sólo es una cinta de culto con muchisimos seguidores. Sus intenciones artísticas están vigentes. Pero, sobre todo, sacude hoy al espectador con la misma fuerza con que lo hizo en su estreno... hace 30 años.

GANADORA DE LA PALMA DE ORO DEL FESTIVAL CINEMATOGRAFICO DE CANNES EN 1976.





THE MAKING OF TAXI DRIVER, de Laurent Bouzereau

Francisco Peña.

Las mejores películas se hicieron en los 70s, por focalizarse en el antihéroe. Jodie Foster

El segundo platillo que contiene el DVD de Taxi Driver para coleccionistas es el excelente documental The Making of Taxi Driver, de Laurent Bouzereau.

De los "plus" que contienen los DVDs en su búsqueda incesante de mercado (cortes del director, entrevistas, documentales, trailers de avance, fotos exclusivas, etc.), este es uno de los mejores que he visto.


Uno de esos "plus" o contenidos especiales es la comparación del storyboard de Scorsese con la realización final de las escenas. Los comentarios que explican el transvasamiento del storyboard a la pantalla dan muchas indicaciones precisas al espectador de cual es el proceso de producción de imágenes en el cine. Pero no se trata del mejor "plus" del DVD, aunque ocupa el honroso segundo lugar. El primer puesto es para el documental mencionado.

Rodado en 1999 (¡Jodie Foster tenía 37 años y estaba bellisima!), contiene entrevistas, con opiniones profundas y no superficiales, de Martin Scorsese, Robert de Niro, Jodie Foster, Harvey Keitel, Cybill Sheperd, Peter Boyle y Albert Brooks. Además, Paul Schrader habla de la cinta como guionista, cosa poco usual porque a los guionistas no se les presta la misma atención que a los directores. Claro, los efectos especiales están presentes: se explica como fueron realizados cuando no había computadoras de por medio para solucionar las peticiones de un director.


La recomendación a los lectores es que obtengan esta versión de DVD para ver el documental completo y formar su propia opinión. Tiene una duración aproximada de 75 minutos..

Pero vale la pena marcar algunos de los puntos más importantes para fijar la atención.

Los entrevistados centran el tema principal de Taxi Driver alrededor de la soledad de su protagonista principal, especialmente Scorsese y el guionista Schrader. Señalan, sin indicar el lugar, que mucho de la cinta ocurre en la mente de Travis Bickle gracias al uso de su diario y la voz en off.

Ambos remarcan el carácter psicótico del personaje: la frontera entre pensar o hacer acciones de violencia es muy tenue. La vía de salida de Travis Bickle a sus problemas es errónea, pero señalan el origen del problema: se trata de una sociedad sin valores donde lo único válido es el mundo de la celebridad en los medios de comunicación. Travis Bickle es una bomba de tiempo que va a explotar y no sabe ni por qué.


Schrader va más allá. Carencia de valores y soledad provocan una gran identificación del público porque refleja una condición individual que muchos sufren. Schrader añade que la ventaja de Taxi Driver es decirle a su público: "No estás solo, otros lo experimentan".

Robert de Niro, que había filmado Novecento / 1900 de Bernardo Bertolucci antes de hacer Taxi Driver, habla de la improvisación en varias escenas, y explica en especial la improvisación de la famosa escena ante el espejo donde surge la famosa frase "You talkin' to me?

La presencia de De Niro y su método de actuación es el tema que abordan otros actores: ¿cómo fue su relación en el set con De Niro y su forma de actuar tan exigente? A la pregunta responden Cybill Sheperd, Jodie Foster y Harvey Keitel. El montaje del documental permite que luego de las afirmaciones actorales, su explicación de algunas escenas relevantes, las podamos ver en pantalla con la nueva información que nos dan en las entrevistas. Aun los famosos en la época, como Cybill Sheperd, se impresionan con De Niro.

En cambio, los entonces desconocidos como Jodie Foster, hablan de como De Niro los preparó para las escenas improvisadas luego de múltiples ensayos. Sólo ensayando una y otra vez hasta conocer el texto y la escena es que se puede improvisar de repente. Este método se lo enseñó De Niro a Foster en la escena de la cafetería, que terminó por ser improvisada.

Con toda su experiencia personal, Peter Boyle alaba el profesionalismo de De Niro, que sacó su licencia de taxista y durante algunos días recorrió las calles de Nueva York como tal para adentrarse en su personaje.

En su entrevista, Harvey Keitel habla de varios temas y aporta un dato anecdótico interesante: el papel que le se había ofrecido en principio era otro y él pidió ser el padrote blanco Sport. De hecho, la escena donde calma a Iris fue improvisada, pero luego de que estudió a detalle las actitudes de gigolos negros de los barrios bajos de Nueva York.

Por la parte técnica se explica (y se ve) como fue realizada la toma cenital, desde el techo, que resume la escena violenta final de la masacre. Los detalles de realización son importantes para que el público entienda que la realización del cine es complicada, muy detallada e implica una ardua labor. La escena final de violencia no fue improvisada, es el fruto de muchísimos ensayos y planeación anticipada. A esto se añade el manejo de la fotografía, la búsqueda del color y las dificultades de realización.

Una parte muy interesante es la dedicada a los efectos especiales, En la actualidad la computadora parece ser la solución mágica para todos los problemas. Por eso es interesante ver este documento... porque muestra cómo se hacían las cosas, con que precisión e inventiva, para obtener lo que solicitaba un director... sin la ayuda de la informática. Es uno de los puntos destacados del documental.


Una aportación muy valiosa es la parte dedicada a Bernard Hermann, el compositor. No sólo se aclara que Taxi Driver fue su última obra, sino que se dan detalles de su método de trabajo y como surgieron los dos temas principales para el film.

Finalmente, Jodie Foster es quien determina la importancia profunda de Taxi Driver. Toca a fondo el problema de la violencia y lo dirige a la confrontación entre Cultura y Moral, desde la perspectiva del individuo. Aclara que hay que discutir la violencia en la cultura estadounidense, porque el tema no se toca en realidad en Estados Unidos. Su apreciación es valiosa porque los hechos violentos, como la matanza de Columbine, no cesan de repetirse con cierta periodicidad.

Por todo lo anterior, los anexos del DVD de Taxi Driver son de una calidad poco usual en el mercado. Para el espectador interesado aportan muchos datos y explicaciones sobre la realización cinematográfica en general y la de Taxi Driver en particular. En especial, el documental de Bouzereau arroja luz sobre este punto y las personalidades de los actores involucrados, especialmente en el rejuego entre actores para crear escenas magistrales como las ya descritas.

El DVD de Taxi Driver para coleccionistas es, sin ninguna duda, imprescindible en la videoteca de todo fan apasionado del mundo del cine.